Cloud Cloud Cloud

Yo Crezco

Sabía usted que…


La necesidad de criar desde la asertividad

 

 

Decir NO en el momento adecuado nos puede evitar muchos inconvenientes, sin embargo, pocos padres saben manejar el tema de manera adecuada, a pesar de ser una de las preocupaciones más frecuentes: ¿Cómo hago para que mi hij@ aprenda a decir NO y en su adolescencia no caiga en vicios por no poder negarse? Ésta es quizás, la pregunta más frecuente en consulta, y como en muchas cosas dentro de la psicología, no hay una sola respuesta pues cada caso es diferente, cada niño es un mundo, hay factores genéticos y ambientales (conductas aprendidas) que predisponen de alguna manera a un niño para que sea más o menos asertivo.

Sin embargo, si se puede asegurar que, la dificultad para decir NO, aun cuando un niño o adolescente quiere decirlo, está directamente relacionada con aspectos como la búsqueda de aprobación entre otros factores. Es decir, cuando no se tiene la seguridad y la confianza en sí mismo para enfrentar las consecuencias de ser asertivo, los niños se enfrentan a un  conflicto interno: “si no hago lo que ellos hacen y más bien hago lo que yo pienso que está bien, tal vez me rechacen y ya no me quieran. Prefiero callarme y hacer lo que ellos dicen”. 

¿Cuál es entonces, la constante en esta situación? El miedo. Miedo al rechazo, miedo a la soledad, miedo a no tener amigos, a no ser aceptado por el grupo, miedo al qué dirán, miedo a enfrentarse a una situación de la cual no tienen herramientas para enfrentar. (El miedo será ampliado en otro artículo).

Por supuesto que todo lo anterior tiene por lo general una base familiar. Modelos de crianza como el autoritarismo extremo de uno o ambos padres es determinante a la hora del aprendizaje en asertividad. Cuando en casa, desde que somos niños, no se está permitido la libertad de expresar nuestro punto de vista, por diferente que sea éste, cuando no existen espacios de comunicación, cuando no tomamos decisiones o cuando sentimos que nuestro punto de vista no es valorado ni tenido en cuenta por las personas más importantes para nosotros (nuestros padres), perdemos la confianza en nosotros mismos, y aprendemos que otros siempre tendrán la razón y que nuestro rol en el mundo es obedecer al líder del grupo, sea cual sea.

Con esto no quiero decir que los niños siempre deben ser los únicos que tomen decisiones, no podemos exagerar en la independencia, pues ante todo, los padres deben ser la guía, el mapa que requieren los niños para ir recorriendo el camino de la vida; sin embargo los padres deben permitir ciertas decisiones y escuchar siempre lo que los niños tienen para decir. Esto les hará sentir importantes y empoderados, aunque no siempre tengan la razón.

En otro artículo ampliaré el tema de la comunicación entre padres e hijos. Hasta la próxima!

Por: María Fernanda Hurtado Liévano

[divider top=”1″]


Galería
Vivir La Familia - Todos los derechos reservados 2012